La calle de la felicidad

Cinco hábitos de la gente muy feliz

El psiquiatra Pablo Hirsch se dedicó por seis años a investigar por qué hay personas exitosas que no se sienten felices y en cambio, quienes tuvieron una vida difícil se sienten más satisfechos.

 

Por Pablo Hirsch*

Siempre me llamó la atención que personas inteligentes o exitosas no necesariamente refieran sentirse felices. Y al contrario, personas que tuvieron o tienen vidas difíciles refieren sentirse felices y encuentran sentido a lo que hacen.

Motivado por estas experiencias, decidí en los últimos seis años junto a un grupo de colaboradores, investigar, escribir al respecto. Nos propusimos revisar las creencias y factores asociados al bienestar y desarrollar recursos específicos que permitan a las personas realizar cambios concretos para mejorar sus vidas. El resultado de este proceso decantó en las ganas de acercar ese conocimiento a la gente.

El ritmo de la vida actual, las responsabilidades laborales, el estudio y las exigencias  hacen que vivamos corriendo todo el día de un lado a otro,  haciendo varias actividades al mismo tiempo y resolviendo problemas de toda índole. Este ritmo se acumula y repercute en nuestra salud, tanto física como psíquica, generando malestar, dolencias y hasta enfermedades.

¿Cuáles son los hábitos de la gente feliz?

Inician los días de manera positiva. Las primeras horas del día son muy importantes para trabajar en el bienestar. Tenemos que intentar que sean lo más positivas posible, ya que esto tendrá una influencia directa sobre nuestro nivel motivacional durante el resto de la jornada. Analicemos nuestras rutinas al comenzar el día y comencemos a desarrollar nuevos rituales: modificar el tipo de sonido o música del despertador, hacer cinco minutos de ejercicios de estiramiento o relajación.

Capitalizan los recursos de la gente que los rodea. Confiar, aceptar y utilizar las redes de apoyo social durante el proceso de cambio de comportamiento. Es muy poco frecuente que alguien pueda generar nuevos hábitos sin la ayuda de otra persona.

 

dos chicos con computadora en el pasto

 

 Dedican tiempo a relajarse y descansar. Es muy común que nos sintamos presionados en  nuestras actividades diarias, como  por ejemplo para concretar un trabajo, rendir un examen o cumplir con las responsabilidades familiares. Es de desatacar que nuestra mente necesita que la “apaguemos” durante un tiempo de nuestro día y que nos conectemos con actividades que sean muy diferentes y nos hagan bien, como por ejemplo: ejercicios de relajación, momentos de ocio y en familia, entre otras.

 

Intentan hacer ejercicio con regularidad. Al contrario de lo que piensa la mayoría de la gente, el ejercicio es una forma muy útil de recargar las energías. No es necesario realizar una actividad de alta exigencia para ver resultados. Con una caminata de entre veinte y treinta minutos es suficiente para obtener beneficios y empezar a sentir cambios.

 

una chica con anteojos sonríe delante de un río

Activan todos los sentidos. Aunque es difícil hay que tratar de mantener la atención en el presente. Utilizar todos los sentidos y mantener el foco en ellos. Por ejemplo, sentir la textura de las sábanas, el agua caliente de la ducha o el aroma del café.

 

Pablo Hirsch es médico especialista en Psiquiatría y miembro titular del Centro de Terapia Cognitiva. Es autor de “Inteligencia para el bienestar. Vivir mejor tienen su ciencia”.

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