En la opinión de...

Entrenados para vivir aislados

Lidia Grammático es psicoterapeuta e impulsora del eneagrama, una herramienta de autoconocimiento que traza un mapa de las emociones para descubrir qué pasión domina nuestra personalidad: ¿Ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula, lujuria o pereza?
Lidia Grammatico
Lidia Grammatico

Por Lidia Grammatico *

Cambiar la educación para cambiar el mundo. Cambiar la economía para cambiar el mundo. Son dos intenciones que se entretejen. Tanto la educación como la economía retroalimentan nuestros procesos neuróticos, alienando nuestros vínculos y entrenándonos para vivir aislados.

Desde temprano, ponen barreras a nuestras interdependencias y a la confianza mutua, impidiendo el flujo ininterrumpido del dar y recibir, a contramano de lo que ocurre en la Naturaleza.

Fomentamos la falta de gracia, de fe en la vida y en los otros, generando entornos de mutua desconfianza.

Para diseñar herramientas económicas para una comunidad en paz y feliz se requeriría una clara motivación de libertad e inclusión, honrando la paradoja de la independencia en interdependencia que se encuentra en el misterio de todo lo que vive.

Por eso, una idea fértil sería imitar las reglas de juego que la propia naturaleza tiene, incorporando la inteligencia humana aplicada a la integración y reconciliación continua de los vínculos.

Sin embargo, promovemos una economía que funciona como gran máquina de impedir, como una generadora de exclusión y de violencias, ejercidas de maneras tácitas o explícitas, los unos sobre los otros a través de nuestros modos de producción y distribución, por no hablar de la violencia ejercida sobre la Madre Tierra.

La educación acaba por ser una formación en la retórica económica vigente, preparándonos para el gran baile de máscaras en que nos pondremos a la venta.

Así es como fomentamos la falta de gracia, de fe en la vida y en los otros, generando entornos de mutua desconfianza cuando deberíamos trabajar por restablecer la mutua confianza, que es el estado natural de todo lo que vive, cooperando por la vida.

La educación acaba por ser una formación en la retórica económica vigente, preparándonos para el gran baile de máscaras en que nos pondremos a la venta, entendiendo nuestra vida como un mercado que alcanza incluso a nuestras relaciones más íntimas.

 

Lidia Grammatico es discípula de Claudio Naranjo.
Lidia Grammatico es discípula de Claudio Naranjo.

Es con estas máscaras que nos falsificamos por temor a “quedar afuera” coartamos nuestra capacidad de manifestarnos en libertad a través de lo que amamos hacer y ofrecer, y de expresar lo que verdaderamente necesitamos; limitamos las infinitas posibilidades del compartir y el potencial que tiene cada ser humano de atender las necesidades de quien tiene cerca. Perdemos conciencia de que no estamos solos, tomando como válida la ilusión individualista.

Hemos creado juntos, desde nuestro monolingüismo económico, un sistema de relaciones antiecológicas, en profunda desarmonía con la vida.

La pérdida de solidaridad, la falta de registro de cómo todas nuestras acciones influyen en los ecosistemas humanos y naturales en que vivimos, la pérdida de la empatía (que es algo con lo que nacemos) son los síntomas claros de nuestra enfermedad.

También lo son la apatía y el escepticismo. Si no estamos siendo suficientemente creativos y apasionados como para inventar nuevos instrumentos que den solución real a los conocidos problemas del mundo, ¿acaso el lenguaje del dinero, ese que todos hablamos y con el que pensamos, no está involucrado en la razón?

¿Cómo romper el hechizo de nuestro sistema de interpretación y comunicación y empezar a construir una economía que nos haga mejores personas a la vez que restablezca las verdaderas condiciones de posibilidad?

Somos quienes somos debido a nuestras relaciones y acuerdos.

Es fascinante cómo todas las acciones que hacemos en nuestras vidas, que nos permiten seguir viviendo, nos relacionan con el mundo entero, y cómo somos quienes somos debido a nuestras relaciones y acuerdos.

Ninguna persona saludable se castigaría a sí misma no haciendo nada por los demás, no manifestándose, no evolucionando. Todos tenemos un deseo de servir, un potencial de amor, un deseo profundo de estar conectados.

Es la economía que estamos practicando la que nos corrompe, la que nos hace más egoístas, por eso es imperativo sanar nuestra economía.

Es imperativo sanar nuestra economía.

Repensar todas nuestras relaciones de producción y distribución, incluyendo la producción y distribución del conocimiento, va a tomar mucho trabajo, mucha experimentación, pero este sistema en el que vivimos está en un punto de inflexión.

Necesitamos romper la maldición del lenguaje económico, para desarrollar otros lenguajes que no interrumpan la evolución natural hacia la mutua colaboración, si confiamos en lo que dice la bióloga Elisabet Sahtouris, la humanidad se encuentra al borde de su madurez, hacia la cooperación, en medio de los desastres de nuestra propia creación.”

Que una economía global, madura y cooperativa sea nuestro deseo y nuestra intención.

* Lidia Grammatico es psicoterapeuta, educadora, discípula de Claudio Naranjo y Directora de la Asociación Argentina Programa SAT: http://asociacionsat.com.ar

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