Paternidad

Por qué los chicos abandonan los juguetes a partir de los siete años

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Por Evangelina Himitian

Pedro tiene 2 años y hoy, en su condición de único hijo, fue el destinatario de todo un ejército de regalos. Los padres le compraron dos autos de la película Cars y las abuelas, tías y bisabuelas sumaron otros presentes. Además, Mercedes Rohde, su madre, que es psicopedagoga, le regaló un juego didáctico. “Su habitación está llena de juguetes. Pero la mayoría de las veces juega con autos”, cuenta.

Martina Duval tiene 8 años. Analía, su madre, pensaba comprarle un poni, el último que le falta a su colección. Pero no. Su hija la convenció de que le comprara un iPod. Le dijo que los ponis ya no le importaban.

“Las Barbies están en crisis, porque apuntan a los 7 u 8 años, que es la edad en la que las nenas casi dejan de jugar con muñecas”.

Con el desembarco de la tecnología, los juguetes tradicionales perdieron mercado en la infancia y se concentran en los más chiquitos. La primera infancia es la edad en la que se les regalan los juguetes más grandes y para los que se gasta más plata. De hecho, el 41% de los juguetes que se vendieron este año para el Día del Niño tiene como destinatarios a menores de 3 años, según explican en la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ). Es más, las ventas bajan para chicos de entre 4 y 6 años y a partir de los 7 caen abruptamente, porque lo que quieren los chicos después de esa edad es tecnología. En definitiva, los 7 es la edad en la que los juguetes pierden atractivo para la mayoría de los chicos.

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“Las Barbies están en crisis, porque apuntan a los 7 u 8 años, que es la edad en la que las nenas casi dejan de jugar con muñecas. Antes se usaban hasta los 12”, explica Matías Furio, presidente de la CAIJ.

“El acortamiento de la edad de los juguetes no significa que se vendan menos juguetes. La oferta sigue creciendo. Este año, para el Día del Niño, las ventas crecieron más de un 5,5%. Esto es porque a nivel mundial, los juguetes son más accesibles. Podés comprar un juguete desde 100 pesos y, en consecuencia, los chicos reciben más regalos cada año. Al menos, uno por mes de parte de los padres”, explica Furio. A eso hay que sumarle los juguetes que reciben de los abuelos, tíos, amigos y aquellos que también les regalan en fechas especiales. Así, el cálculo puede alcanzar unos 80 regalos al año. Aunque que eso no significa que se usen todos.

 

Los padres quieren hijos menos tecnológicos. Pero uno de cada cuatro chicos se queja de que sus papás no les prestan atención cuando están con ellos porque están siempre mirando el celular.

Después de los 7 años, la competencia con las tablets y los celulares es despiadada. Sólo el 8,4% de los juguetes que se regalaron hoy fueron autos, camiones, motos y trenes eléctricos. Y el 7% muñecos.

Los juguetes ya no son el rubro más regalado. Según una encuesta que hizo la empresa OLX entre padres, hoy el 37% de los chicos recibirían como regalo un juguete, casi la misma cantidad (36%) que recibió de ropa o zapatillas. Un 25% de los padres dijeron que les gustaría regalarles algo de tecnología: un celular, una tablet, una consola o una computadora. Aunque sólo el 30% de los padres tenía pensado gastar más de 1000 pesos.

 

dos muñecas en un banco
Las Barbies están en crisis

Regalar experiencias

Pero no todos se debaten entre regalar ropa, tecnología o juguetes. También existen padres que se resisten a la visión consumista de las fechas especiales y prefieren los presentes simbólicos o regalar experiencias. Incluso aprovechar la fecha para simplemente pasar un día de juego de padres e hijos. Ese es el caso de Adolfo Amberlín, papá de Peppo, de 2 años, y Juana, de 6. “En casa no festejamos ni el Día del Niño, ni el del Padre ni de la Madre. Elegimos una fecha y festejamos el día de la familia con algo especial. Una bicicleteada, un picnic en el club o una salida al campo. Es compartir un tiempo real y sincero juntos”, cuenta. El programa para hoy no incluye regalos. Pasarán el día juntos, y a la tarde cocinarán pan. “Es lo que más disfrutan”, dice.

un padre pintando con su hija
Tiempo compartido con los padres puede ser el mejor regalo

 

¿Hasta qué edad se hacen regalos? La encuesta de OLX indica que después de los 15 años, apenas el 13% de los padres sigue haciéndoles regalos a sus hijos. Y un 17% descontinúa los regalos a los 10 años.

 

Dejar el celular, el mejor regalo

La relación de chicos y padres con la tecnología es contradictoria. Según el mismo informe, el 91% de los padres dijo que les gustaría que sus hijos pasen menos tiempo con el celular. Esta respuesta contrasta con lo que dijeron sobre lo que les gustaría regalarles: uno de cada cuatro padres, si pudiera, les regalaría tecnología a sus hijos. Pero, según una encuesta que hizo TNS hace un año, uno de cada cuatro chicos se queja de que sus papás no les prestan atención cuando están con ellos porque están siempre mirando el celular.

 

Los chicos y adolescentes nacidos entre 1995 y 2015 componen la generación Z. Son en su mayoría hijos de la llamada generación X. A diferencia de sus padres, los chicos que hoy tienen entre 2 y 22 años son nativos digitales puros. Un estudio publicado por la agencia de contenido mobile Kickadds, señala que esta generación tuvo contacto con un celular o tablet de sus padres desde su primer año de vida y el 60% tuvo su primer celular antes de los 12 años. Para esta generación, el tiempo de atención se reduce: de los 12 segundos que caracterizaba a los millennials, pasó a los 8 segundos.

¿Cómo ven estos chicos el mundo de los adultos? Durante la última semana, la consultora Adecco Argentina entrevistó a chicos de entre 4 y 12 años. Cuando les preguntaron qué significaba la palabra “crisis” muchos dijeron que era cuando no podían usar la tecnología. No ver la tele ni usar la Play.

 

“Los juguetes pueden ser prescindibles, pero no la función didáctica del juego, que es siempre una invitación a investigar lúdicamente el mundo antes de llegar a ser adultos”, explica Claudia Amburgo de Rabinovich, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

 

“Jugar cumple una función importantísima y profunda en el desarrollo de las habilidades físicas y psíquicas de un niño en crecimiento. Permite el entrenamiento emocional para la resolución de nuevas circunstancias a atravesar hasta la vida adulta -agrega-. En ocasiones, los juegos o juguetes sirven como disparadores para la imaginación. No los reemplaza la tecnología. Y muchas veces ésta se usa para que los chicos no molesten. El problema no es si los juguetes son reemplazables por la tecnología. Los que no son reemplazables son los padres.”

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