Lo compro o no lo compro

Siete consejos para evitar el desperdicio de alimentos

¿Sabías que la comida que desperdiciás o tirás cada día serviría para preparar un desayuno completo? Un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura que se hizo en 2014 estimó que en América latina cada habitante desperdicia un 15% de los alimentos que se sirve, equivalente a unas 225 calorías diarias.

A nivel mundial, uno de cada tres alimentos que se producen van a parar a la basura, en sus distintas instancias. Y los consumidores somos responsables de la mitad de los desperdicios.

Pagamos dos veces cada alimento: una vez cuando lo consumimos y otra vez cuando queremos adelgazarlo.

Hace unos días, los nutricionistas de las Estaciones Saludables que instaló el gobierno porteño en algunas plazas, y que ya llevan atendido en forma a más de un millón de personas, insistieron en la necesidad de reducir el desperdicio de alimentos.  Acá compartimos algunos de sus consejos.

Desde Deseo Consumido hemos modificado nuestros hábitos en la compra de alimentos. Sobre todo, porque estamos convencidas que en la búsqueda de las promociones, terminamos comprando mal, cosas que no deberíamos comer y pagando dos veces cada alimento: una vez cuando lo consumimos y otra vez cuando queremos adelgazarlo.

dos bolsas de basura en la calle

Comprale al negocio que te queda cerca: el consumo de alimentos producidos en la zona tiene múltiples ventajas, permite que estos sean consumidos mientras están frescos, se necesita menos energía para su conservación y transporte, por lo que resultan más baratos y tienen menor impacto ambiental.

Al super, con listita. Hay que recuperar la planificación de la compra, en base a los menús habituales. Se sugiere armar una lista de compras que permita ahorrar tiempo y evitar comprar de más.

Guardar bien los alimentos. El almacenamiento adecuado es fundamental para facilitar la conservación de alimentos y organizar su utilización, evitando que se venzan antes de su consumo.

No cocinar a ojo.  Calcular las porciones nos evita preparar de más. Cocinar cantidades extra puede ser una buena estrategia sólo si se sabe cómo almacenar y reutilizar el excedente.

Tu aliado, el freezer. Las sobras alimentarias para conservarse por más tiempo deben congelarse en recipientes adecuados preferentemente el mismo día de la preparación.

Cada cosa en su estante de la heladera. La correcta refrigeración es lo que garantiza que el frío alcance a todos los alimentos. Hay que evitar que toquen el fondo de la heladera y dejar espacio entre ellos para permitir que el aire circule. Colocar en el estante superior la leche y los productos lácteos, en el centro los productos listos para consumir y los cajones las frutas y las hortalizas. Evita guardar alimentos calientes, para ahorrar energía y conservar las sobras de alimentos preparados en recipientes con tapa, para evitar la transmisión de olores y sabores.

Sí a la bolsita “para el perro”.  Al comer afuera, en caso de que sobre comida, pedirle al mozo que arme un paquete con los restos para ser consumidos luego en casa o para armar una vianda

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