Inspiración La experiencia

Por qué mi baño huele a freeshop

enano
Ph. Soledad Aznarez

Por Evangelina Himitian

No lo sabía. Aunque dos personas usen el mismo perfume jamás olerán igual. El dato me pareció hasta poético. Es la flora bacteriana de cada persona la que determina su perfume personal. El aroma del frasco se promediará con el perfume de cada piel y nunca dará el mismo resultado.

Prefiero pensarlo así, como un viaje poético. Porque sino me amargaría bastante al contar públicamente que hace unos días mi hija de dos años sacó mi perfume de la repisa del baño y lo estrelló contra el suelo. Justo ahora, que todavía me faltan cuatro meses para poder comprar uno nuevo.

No voy a hacerme la fuerte. Ni la superada. Si bien, en estos meses transité un profundo despegue de las pertenencias materiales y conseguí poner a las cosas en su lugar –son sólo eso: cosas–, debo ser sincera. Cuando me dieron la noticia, me quedé en silencio y sentí una trompada en mi ego. Todas mis fortalezas, todos mis discursos antimaterialistas de pronto se desplomaron y por un segundo desee que se terminara este año y poder comprarme un perfume nuevo lo antes posible, para no sentir tanto la pérdida.

Ellos lo sabían. Mi familia sabía que esa iba a ser una pésima noticia para mí. Intenté no poner mala cara. Traté de que no se me notara, pero me había dolido.

Antes de que yo llegara, juntaron lo poquito que quedaba del perfume en un frasquito y me lo dieron. Pero era tarde. La mayoría se había evaporado.

Durante los días siguientes me acordé del episodio cada vez que entré al baño. Un ambiente a freeshop me invade cada vez que cruzo la puerta. Y mientras permanezco adentro, envuelta en ese aroma que tanto me gusta, siento que otra vez soy yo.

Pasaje a otro lado

Soy de las que piensan que el perfume te transporta. Te eleva. Encontrar tu fragancia es hallar una versión aromática de vos mismo. Es dar con ese recuerdo olfativo que cuando no estás presente sigue hablando de vos.

“Un perfume es una primera piel para vestirse”, dijo hace algunos días Jean Paul Gaultier, durante su visita por Buenos Aires. “Hay personas que no comprarían mis vestidos pero sí usarían mis perfumes. Y, contradictoriamente, el vestido es lo primero que te sacás cuando te vas a la cama. En cambio, el perfume se va a dormir contigo”, agregó.

Lo más lindo de los perfumes, para mí, es que se mezclan. Cuando abrazas a alguien muy perfumado, su aroma te invade por los próximos minutos e imprime una huella mnémica en tu cerebro. Una huella que cada vez que la transites va a hacer que te acuerdes de esa persona.

Pero desde hace algunos días siento que cuando salgo del baño, esa versión olfativa mía se queda atrapada allí. Como el genio en la lámpara.

Un especialista, el genetista Jorge Dotto, me explicó hace poco que es nuestro ADN el responsable de que un perfume nos guste y otro nos resulte intolerable. En 2004, Richard Axel y Linda B. Buck ganaron el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de 1000 genes que componen el sistema olfativo. Con estos receptores podemos reconocer y recordar 10.000 olores diferentes. Resultó que cada persona huele el mundo de una manera distinta.

Cuando elegimos una pareja, por ejemplo, basamos nuestra elección –entre otros factores– en el olor de la persona. Esta elección está relacionada con la diferencia del perfil genético de uno y otro, especialmente los genes que componen el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH), dicen los científicos. Se supone que nuestro sistema olfativo elige instintivamente una persona compatible para reproducirse. Por eso las primeras impresiones son tan fuertes y tan difíciles de olvidar. Además, en un gesto ancestral, todas las madres del mundo olemos las cabezas de nuestros hijos cuando nos reencuentramos con ellos, sobre todo cuando son bebés. Y los hijos más cachorros reconocen a sus madres por el olor. Puro instinto. Y no hay perfume más lindo que ese.

Esa sensación que nos llena de oxitocina, la hormona del placer, no tiene que ver con la fragancia que usemos sino con cómo huele nuestra piel.

Eso me dio revancha. Me tomó varios días dejar de lamentarme por el perfume derramado. Sólo hasta que pude visualizar que aunque se rompan uno o mil de mis perfumes favoritos, para todos aquellos que me quieren, nadie en este mundo va oler como yo.

Las cosas en su lugar: lo que se rompió no fue mi perfume. Fue sólo un frasco con un líquido aromático, que al promediarse con el perfume de mi piel, huele exactamente como yo.

7 comentarios

  1. Leí la nota y me transmitió todo por cuanto han pasado y lo aprendido.
    Va llegando fin de año época de balances. Y va culminando el proyecto propuesto.
    1.- Como todo en la vida fue fácil y fue difícil. Primer aprendizaje: TODO PUEDE SER NADA Y LA NADA PUEDE SER TODO. Vivimos rodeados de cosas que necesitamos, algunas imprescindibles, otras superfluas. Saber dar a cada cosa su valoración real es el primer paso.
    2.- Tenemos mente y corazón, cuerpo y alma. Segundo aprendizaje: SE PUEDE PERDER TODO CUANTO SE TIENE PERO JAMAS CUANTO SE ES. Tener la sabiduria de manejar las emociones es el segundo paso.
    3.- La vida es una línea de tiempo, con punto de partida y final de llegada. Tercer aprendizaje: SE COMPRA LO QUE TIENE PRECIO. LO QUE TIENE VALOR SE CONQUISTA. Ser libres de las creencias del ser por las cosas poseídas es el tercer paso.
    4.- La cantidad de felicidad que tenemos en nuestras vidas es directamente proporcional con la cantidad de libertad que hay en nuestros corazones. Cuarto aprendizaje: LA FELICIDAD NO ES LA META ES LA RECOMPENSA.
    En conclusión como bien enseñan en Japón: es importante clasificar, ordenar, limpiar, sistematizar o tomar conciencia y estandarizar o comprometerse en mantener el equilibrio entre lo que se desea, se necesita y se adquiere.
    Aprendizaje final: CAMINAR SIEMPRE POR EL CAMINO DEL MEDIO, ni aquel que nos lleve a los excesos ni el que nos prive de todo. UNA VIDA SANA ES LA QUE SE VIVE EN ARMONIA Y EQUILIBRIO CONSIGO MISMO Y EL AMBIENTE.
    FUERZA, falta muy poco… LOGRARAN LO ACORDADO y el resultado será además de la satisfacción del deber cumplido la sabiduría de saber quienes son, qué quieren, que desean, que no quieren, que aman, que odian y cuales son sus límites personales.
    SIGO ACOMPAÑANDO. ABRAZO

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    1. Gracias Maria Esther! Nos emocionaste con tus palabras. Nos hiciste sentir la satisfacción que siente a fin de año una maestra de primer grado cuando cae en cuenta que sus alumnos ya saben leer y escribir y se siente feliz por ser una parte acompañante de ese proceso. Pasaste en limpio algunas de nuestras conclusiones con una claridad meridiana. Muchas gracias por acompañarnos y asistirnos en esta travesía.

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  2. Me encanta como escribes y admiro tu fortaleza para llevar adelante este compromiso!!!!! Esto me ha ayudado muchísimo a mi a disminuir mis consumos, aunque no tanto como quisiera. Pero este año he comprado muy poca cosa y cada vez que me tiento pienso en Uds. y me pregunto, Que puede cambiarme en mi vida comprarlo o no? Lo necesito realmente? Si mi respuesta es no,no lo compro. Gracias por ayudarnos a reflexionar!!! Falta poco para tu perfume! Adelante ! con un ejemplo!!!!Cariños, Cecilia Moreno

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