El deseo La experiencia

Emociones básicas

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Por Soledad Vallejos

Me pasó muchas veces, y hasta hace algunas semanas desconocía que “eso” que no podía controlar tenía un nombre. Me sigue sucediendo, sobre todo con aquellas cuatro personas a las que amo con locura, incluida en ese pequeño grupo mi perra Vagabunda. “Eso” que nunca supe cómo llamar puede describirse como la necesidad repentina de besar a alguien. Puede pasar en medio de una conversación cotidiana o caminando por la calle con alguno de ellos cuando, de repente, les zampo un beso y la cosa sigue como si nada. Porque sí. Porque me dieron ganas. Y eso tiene un nombre: basorexia. No suena muy lindo, y la verdad es que de no saber su significado lo asociaría con alguna de esas enfermedades raras y espantosas. En fin. No es el caso.

Basorexia es una de las 156 emociones que la historiadora Tiffany Watt Smith describe en su libro The Book of Human Emotions, donde la autora cuenta que el objetivo de su investigación fue como “un gesto en contra de esos argumentos que tratan de reducir la hermosa complejidad de nuestra vida interior en apenas un puñado de emociones cardinales”. La autora considera que nuestras emociones “se extienden mucho más allá de los seis pasiones primitivas de Descartes: maravilla, amor, odio, deseo, tristeza alegría”.

Pero las emociones, dice, también tienen matices. Smith explica, por ejemplo, que para los Pintupi -una tribu australiana que vive al oeste del país- el miedo no es uno solo. Tienen 15 palabras para diferentes clases de miedo. También se revisa en las páginas del texto cómo nuestra opinión sobre algunas emociones ha evolucionado a lo largo de la historia y dependiendo del contexto. Por ejemplo, la soledad, que hoy tiene una fuerte connotación negativa, pero que en otros tiempos “podía dar lugar a experiencias espirituales y emocionales transformadoras”.

En estos seis meses de no comprar nada más que lo necesario, con Evangelina Himitian descubrimos, entre otras cosas, que el deseo se volvió errático, que la satisfacción de compra es muchas veces una percepción distorsionada porque cuando compramos una cartera con el 75% de descuento no estamos ahorrando nada. Pero al descubrir la promo los niveles de dopamina en el cererbo se disparan, y por algunos segundos seremos recompensados con la sensación de haber hecho una gran compra.

¿Alguna vez sentiste esa sensación de comprar por comprar?. Con Evangelina Himitian creemos haber encontrado la respuesta: Lo llamamos Deseo Consumido.

4 comentarios

  1. Hola Mujeres, acabo de verlas en tv, y la propuesta me parece muy interesante, como bien lo describieron, es un gran desafío … me quedé pensando en eso, me hizo un click. Hoy mismo comienzo a implementar el “chau diez”, no sé si todos los días, pero cada 15 días . Seguramente me resultará mucho mas fácil, ya que vivo sola.
    Las Felicito por la propuesta, me parece genial y muy coherente.
    “COMPRAR POR COMPRAR” NO MAS!

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