La experiencia

Así es estar seis meses sin consumir


Hace seis meses que nuestro cerebro no recibe la placentera sensación de la dopamina que se libera antes de una compra. Esa ansiedad por saber qué voy a comprarme, dónde, cómo conviene pagarlo… Todo ese folclore que precede a una compra, simplemente, desde hace medio año ya no es parte de nuestra vida.

Estamos sentadas, tomando un té y coincidimos en que no la extrañamos para nada. Ni a la compra ni a la sensación.

Seis meses es mucho. Es la mitad del camino. Sin embargo no llegamos a este punto deseando que llegue ese final, sino disfrutando de mirar por la ventanilla y seguir en este viaje que llamamos Deseo Consumido.

En estos seis meses

– Nos cortamos nuestro propio pelo. Ni bien ni mal. Simplemente descubrimos que aunque lo hagamos, la vida sigue y nuestros maridos siguen sin darse cuenta.

-Aprendimos a comer mejor, a elegir más de esos alimentos que como principal cualidad tienen la de parecerse a sí mismos, a tono con nuestro proyecto. Un huevo es un alimento completo, y una manzana tiene la propiedad de convertirse en un momento de juego con tus hijos. No solo se puede comer entera y con cáscara, son muchas más las maneras de cortarla y consumirla.

– Regalamos más de lo que recibimos (porque no aceptamos regalos) y eso nos hace ser las personas más afortunadas de nuestro entorno.

– Enriquecimos nuestro patrimonio. En lugar de comprar cosas, sacamos en total 1200 objetos de nuestras casas y ahora no nos lleva más que unos segundos encontrar por ejemplo, el destapador, abrir un vino e invertir ese tiempo perdido, ahora ganado, en una charla sin punto final.

– Invertimos en un placard el doble de espacioso: Regalamos más de la mitad de las prendas que teníamos. Y eso es un viaje de ida del que no se vuelve. Cada vez queremos tener menos ropa y a la vez, valoramos más cada cosa que tenemos y usamos más variedad.

– Nos mudamos a casas más amplias. Jamás hicimos las valijas ni nos fuimos del barrio. Simplemente al dejar de acumular y de comprar todo lo que podíamos pagar, nuestras casas se volvieron lugares más espaciosos y agradables para pasar una tarde, con buena compañía.

– tuvimos que aguzar el ingenio para solucionar cuestiones cotidianas sin salir a comprar, como primera opción. Aprendimos que el dinero es un atajo, pero no es en sí mismo el camino para resolver esas cuestiones. Puede haber otros recorridos que tal vez sean más largos pero que también ofrezcan muchas oportunidades de conocer gente en el viaje.

– A juzgar por el stock que todavía tenemos de maquillajes, cremas, productos para el pelo… Podríamos estar otro año más sin comprar nada.

Seamos sinceras, hay cosas que si extrañamos:

– ir a hacernos un masaje.

– las manos de manicuria autogestionada no son lo mismo.

– la libertad para comprarme una tijera buena, afilada, de esas de costurera o modista, dice Evan.

– Sole cree que necesita ir a un osteopata que la haga tronar. No está segura de sí es una decisión muy Deseo Consumido. Nos van a acusar de hippies con Osde, decimos. Osde no te lo cubre, apunta. Ok entonces? Veremos.

– poco más.

Creo que pasando en limpio podemos decir que la estamos pasando mejor de lo que creíamos. O de lo que muchos creen. Conocimos mucha gente en estos meses, en sintonía con nuestro proceso personal, que nos alientan y potencian para seguir hasta el final sin bajar los brazos.

A todos, gracias.

4 comentarios

  1. no hay palabras para describir lo que se siente al leer sus notas. de una u otra forma me siento que hice casi casi lo mismo que uds. desde este otro lado de la pantalla. Confieso que me faltó el no comprar absolutamente nada de nada, sí consumi muchiiiiiisisiiiimo menos pero de ahi a la nada total todavia hay un abismo. Pero vacié mi placards, cumplí año y la consigna fue NADA DE REGALOS y los que vinieron porque es dificil luchar contra la idiosincracia del no llegar obsequio, se fueron como vinieron a otras personas. Y síiii también quiero cada vez menos cosas, menos muebles, menos de todo cuanto ocupe espacie físico. Y escribiendo esto recuerdo las muy bellas palabras de la escritoria chilena Isabel Allende: “He llegado a una etapa en mi vida donde no quiero nada que tenga que cargar ni nada que tenga que cuidar”… y eso es lo que en verdad NOS HACE LIBRES.
    Primera etapa SUPERADA. Comienza la segunda. Suerte. Sigo acompañando y aprendiendo.

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  2. Lindísima nota ! 6 meses parece poco pero es un montón !!!!
    Realmente es muy inspirador el proyecto …..me motiva para el desprendimiento y poner foco en lo realmente valioso. ….
    Todo mi aliento y apoyo para las dos ! Son unas genias !

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