La experiencia Liviano de equipaje

Me quedé con 99 prendas

https://instagrPh. Soledad Aznarez


Por Soledad Vallejos

Si termina en 9 suena mejor. Ningún precio en el supermercado tiene un precio redondo. Y aunque el márketing de los precios psicológicos sea un viejo truco, la sensación de que se paga menos funciona, aunque sea por la diferencia de un centavo. Preferimos el 6,99 antes que el 7, redondo.
Con ese mismo criterio decidí poner en oferta mi placard. No tengo idea cuántas prendas cuelgan de las perchas ni cuántas se arrugan en los estantes. Nunca pude hacer un inventario de mi ropa (difícil juntar tanto coraje) pero en esta etapa de exploración a la que nos sumamos con Deseo Consumido me propuse un objetivo: quedarme con un total de 99 prendas. Algunos me criticarán por semejante exceso, 99 prendas pueden verse como una montaña de ropa. Desde la vereda de enfrente podrán pensar que es apenas un puñado. No se cuántas prendas tengo, pero intuyo que bastante más que 100.
Empecé por sacar todo lo que colgaba de las perchas y tirarlo arriba de la cama. Fui a buscar la valija más grande que hay en mi casa y la abrí sobre el piso. Esto sí, esto no… Se queda, se va… Una por una, tratando de dudar lo menos posible en cada decisión. Me encontré con cosas que no veía hace tiempo, descubrí ropa que no usaba porque estaba escondida debajo de otras tres prendas en una misma percha. Y entre el tumulto colorido había cosas con más de 20 años de historia. Ante un acto de arrpentimiento, más que apelar a la emoción recurría al probador. Era lo que mejor funcionaba. Muchas cosas ni siquiera me entraban, o si lo hacían no era como yo lo imaginaba. Esto sí, esto no…
Llevaba más de una hora con la tarea. Y tenía para rato. El turno de los estantes fue más fácil. Buzos, remeras, algún polar, sweaters, musculosas, shorts. ¿De dónde venía toda esa ropa? ¿Quién la había confeccionado? ¿Cuántos kilómetros habían recorrido esas prendas para llegar hasta mi placard? China, Bangladesh, Vietnam.  Y entre las que decían Industria Argentina no había huellas foráneas? En muchos casos, sí, como la tela –importada- que no es poca cosa. ¿Cuánto le pagaron a las personas que las confeccionaron en esos talleres? ¿Y en qué condiciones de trabajo?
¿Hay rompa limpia en mi placard?
Saqué siete jeans, otros siete pantalones, calzas, vestidos, remeras, camperas, buzos, sweaters, polleras y bermudas. Había cosas que yo misma había comrpado, que había heredado de mis amigas y otras que regaladas. Prendas que usé casi sin descanso, otras que casi jamás me puse. En una primera edición se fueron 102 prendas, pero no era suficiente para llegar a la meta. Sumé otras 10, tampoco. Sumé otras 20, faltaba más. Las últimas cosas fueron descartadas casi a ciegas. Se fueron, en total, 156 prendas.
Oferta especial de Deseo Consumido. Sólo por hoy: 99 prendas. Por primera vez, hay huecos libres en los estantes.

2 comentarios

  1. Que vertigo! Me encanto el relato. Senti lo mismo al limpiar mi ropero y hoy en dia sigo encontrando cosas! Ya tengo seleccionados 2 pares de chatitas que no me entran pero me las quede por si al usarlas se estiraban. Cuando en realidad nunca pude usarlas porque me apretan y mo las banco mas de 10 min.
    Que lindo leerlas. Sigan asi que somos varios buscando momentos y no cosas 🙂

    Le gusta a 1 persona

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