La experiencia Lo compro o no lo compro

¿Comprar por mayor o comprar de más?

gardel
Ph. Soledad Aznarez

Por Evangelina Himitian

El debate se presenta cada vez con más frecuencia en las rondas de discusiones, en las cenas con mis amigos. Acá no hay ideología. La preocupación es cómo hacer para que la plata rinda más. Y así como hace algún tiempo, hace apenas algunos meses, el esfuerzo familiar para hacer una compra inteligente estaba puesto en aprovechar alguna promo a la hora de ir al supermercado, hoy empieza a instalarse como incuestionable la utilidad de comprar alimentos en  locales mayoristas, para conseguir mejores precios.

Hace apenas unos días, durante una cena con otras tres parejas amigas me encontré con que nosotros éramos  los únicos  que no comprabamos al por mayor.  Las otras tres parejas contaban que en el último tiempo habían comprado desde enormes packs de papel higiénico, bultos de 12 kg de yerba, aceite de oliva en bidón de tres litros. La conversación osciló por varios argumentos como cuál era el mejor mayorista, cuánto stock ofrecía el punto ideal de amortización, dónde se almacenaba la compra. Incluso alguno mencionó un artículo periodístico que hablaba de que la mejor inversión del último trimestre había sido adelantar la compra de productos imperecederos y ganarle así a la inflación.

Encontré que todos estaban contentos con la modalidad de compra que habían hecho. Que sentían que habían hecho una compra inteligente. Se sentían aliviados. Hablaron de lo estrasante que resulta por estos días ir a un hipermercado y salir con la sensación de haber sido estafados.

Preste atención en los días siguientes. En las casas de otros amigos que visité pude ver grandes stocks de productos como shampoo, crema de enjuague, harina, salsas. También recordé el relato de varias personas que en el ultimo tiempo me contaron que habían ido al Mercado Central a comprar verdura, carne y quesos. Volvieron con bolsas enormes y felices con ellos mismos por sentir que habían gastaron menos de la mitad que si hubieran comprado en su barrio.

En casi todos los casos se trataba de familias de clase media, profesionales ambos y en plena actividad.

Me da la sensación de que en el último tiempo, la compra inteligente se convirtió en un mandato en nuestra economía inflacionaria, culpógena y en la que las promos y los aumentos acrecentaron la dispersión de precios. Algunos la llaman la era del no precio. ¿Qué es caro y qué barato? Todo es relativo. Lo único que es verdaderamente imperdonable es no hacer algún tipo de esfuerzo para optimizar el rendimiento de la compra familiar. Aunque tal vez no haya sido el mejor negocio.

La otra noche, sorprendida por ser la única que no compra más cantidad para sentir que ahorra, expuse mi punto. Estoy segura de que mis amigos no piensan como yo.

Tal vez sea por culpa de Deseo Consumido. Pero estoy convencida de que el problema está en la cantidad. En la acumulación de cosas que en realidad no necesitamos.

Hace poco leí que el 40% de los alimentos que se producen en el planeta terminan en la basura. Significa que gran parte de la comida que compramos nunca llega a nuestros estómagos ni a los de nuestra familia. Simplemente va a nuestro tacho. Me pregunto cuántos de esos paquete comprados en cantidad se dañan o se vencen antes de poderlos utilizar. O cuantas veces terminamos cocinando cosas que no teníamos planeadas comer en nuestra dieta, sólo porque tenemos que utilizarlo antes de que ya no sirva.

Además, en un contexto en el que la obesidad es una verdadera epidemia, creo que podemos hacer una compra más inteligente, llevando menos y ajustando más la compra a lo que en realidad vamos a consumir.

Salvo que buena parte de ese cajón de lechuga lo regalemos o lo intercambiemos con otros compradores de cantidades, o esa bolsa de calabazas las convirtamos en carrozas, o ese megapack de sal gruesa se vuelva algo decorativo. Si no llegamos a consumir todo lo que compramos, habremos hecho un mal negocio.

Es mi opinión.  Sé que muchos no la comparten.  Pero de igual manera que con la ropa y otras cosas, la clave está en el impacto social, económico y ambiental de la cantidad de lo que consumimos. No sólo en qué consumimos y cuánto pagamos por ello.

 

5 comentarios

  1. Una compra al x mayor, para ciertos artículos, es razonable. por ejemplo: papel higiénico, detergentes, quizá un bidón de 3lt de aceite de oliva y te ayudará a consumir grasas buenas, ciertos productos en lata. Comprar un bulto de 10 leches larga vida es útil si son varios en la casa. Siempre me interesó comprar en cantidad y nunca tuve problemas de vencimientos. Aceites de girasol con dos meses de vencidos no tuvieron problemas. Incluso un yogurt y un sachet de leche estuvieron tres meses ocultos en la heladera y al ser abiertos estaban en perfecto estado. Congelar quesos es muy práctico, hasta que te cortan el suministro de energía.
    A mi me ha resultado práctico comprar seis pares de medias iguales, negras, y usarlas sin control tirando las que se arruinan y siempre tenes un par disponible, hasta que tiras la número once.

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  2. Coincido con vos 100%! La mejor forma de gastar menos es no comprar de más, me parece. Voy al super donde tengo descuento, cuando necesito, y compro solo lo necesario (y si YO lo determino, algún gustito, pero elegido por MÍ, no por el supermercado). como decia mi abuela…”mas barato es no comprar” 🙂 Beso!

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  3. Las personas que corren dia a dia tras las ofertas JAMAS van a entender la exposicion del NO CONSUMO. Es totalmente cierto que NI AHORRAS NI PAGAS MENOS porque la mayoria de las veces los precios que terminamos pagando NO SON LOS QUE ESTAN PUBLICITADOS y nos vamos del supermercado pensando que ganamos llevandonos una ganga y cuando llegamos a casa y estudiamos tranquilos el ticket vemos que ese producto en SUPER OFERTA tenia un cartel y pasado por la caja ABONADOS OTRO TOTALMENTE DIFERENTE.
    Muchas, y digo MUCHASSSSSS han sido las veces que me sucedio estar en la caja y ver que el valor NO ERA EL OFRECIDO y que como maratonista debi recorrer el supermercado hasta la gondola para apropiarme del CARTEL donde indicaba un valor totalmente diferente. Y las mismas veces ESCUCHE a la empleada decir que SEGURAMENTE HABIA UN ERROR Y QUE EL PRODUCTO YA NO ESTABA EN OFERTA O BIEN QUE NO HABIA SIDO CARGADA LA OFERTA EN EL SISTEMA. La ultima vez que pase por esto en el supermercado COTO de Mar del Tuyu donde tuve que esperar TRES HORAS entre que llegue a la caja me cobraron lo que no era corri por el cartel de la gondola corroboraron la diferencia anularon la compra me hicieron nota de credito de la tarjeta etc. etc. etc. decidi que NADA ES OFERTA y que solamente VOY A CONSUMIR LO QUE NECESITO Y LO VALE pues mi tiempo NO ESTA EN OFERTA PARA QUE LO UTILICE OTRA PERSONA QUE NO SEA YO MISMA. Y en referencia al articulo que motivo esto comentario la mayoria de ESAS COMPRAS MAYORISTAS terminan siendo MAS QUE UNA COMPRA INTELIGENTE un DERROCHE DE DINERO DE LOS MISMOS OBJETOS COMPRADOS Y DE TIEMPO. Tendra que pasar MUCHA AGUA BAJO EL PUENTE para que APRENDAMOS A SER CONSUMIDORES RESPONSABLES, por el momento la gran mayoria solo son CONSUMISTAS amparados o justificando su accionar en el AHORRO OBTENIDO. La experiencia que uds. estan llevando a cabo puede ser de mucha ayuda para ABRIR LAS MENTES y formar nuevos caminos y maneras de comprar.

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  4. Llevo adelante esta campaña de deseo consumido con el objetivo principal de volver a sentir un deseo real, que sea genuino, deseo que se ya puedo sentir, se está reduciéndose considerablemente en cuanto a cuestiones materiales. Ocurre que al adquirir menos cosas mis necesidades de cosas materiales se van achicando: estoy aprendiendo a vivir con menos, con lo que tengo en ese momento. Entonces hacer compras mayoristas se traducen en este momento de mi vida en un ataque a mi búsqueda de deseo genuino. Y es que aún cuando el precio por unidad me pueda salir más barato, fomentaré mi deseo al consumo: si hay es para consumir, necesite realmente o no, y eso, a mi, me sale CARO, pues me alejo del objetivo principal de la campaña dedeo consumido!

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  5. Era de esas personas que compraban todo, absolutamente todo por mayor, entraba en pánico si tenia en la alacena solo un kilo de harina e invariablemente cada vez que limpiaba los placares de la cocina tiraba cosas vencidas, nunca me había concientizado que lo hacia, simplemente lo tiraba y volvía a comprar. Hasta que llega ese día que por alguna razón se te aclara la mente y decís ¿por que compro azúcar si ya no consumo? empece entonces a dejar de hacer la compra como un autómata y a pensar realmente que uso de todo lo que compro, cambie el sistema aunque me salga mas caro voy al super, ya no mas al mayorista, y llevo solo la cantidad que voy a necesitar en la semana ni una manzana de mas, la verdad no se si ahorro dinero pero lo seguro es que ya no tiro alimentos al tacho!!

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