Inspiración La experiencia

Imposible no consumir

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Ph. Soledad Aznarez

Por Evangelina Himitian

Estamos por cumplir cuatro meses sin comprar novedades. En estos meses,  tuvimos que resolver varios dilemas no previstos. Por ejemplo, un celular que se estrelló en el suelo, varios cumpleaños y festejos a los que no se podría caer con las manos vacías, regalos recibidos que tuvimos que recircular…

Hasta hoy, cumplimos con nuestro objetivo sin romper las cláusulas del contrato. Tenemos la conciencia limpia. En varias ocasiones me encontré a mi misma a punto de comprar cosas, o pensando en comprar algo, como si me hubiera olvidado del desafío que nos propusimos. Jugarretas del subconsciente. Pero no me costó mucho tomar la decisión de no comprarlo.

Hace pocos días, una amiga que viajó afuera, me escribió para preguntarme si necesitaba algo de ese país. Le dije que no, aunque lo que ella no sabe es que, ante su pregunta, pensé y teclee un mensaje, que después borré.  Había algo que sí quería. Tenía uno igual pero que no funcionaba bien. Finalmente volví a mi eje y borré el mensaje.

No es fácil tomar una decisión como esa. Pero lo más increíble es lo que ocurrió después. ¿Qué sentí después de haber declinado la oferta? Nada. Absolutamente nada.

Eso es lo que nos dura, muchas veces, la felicidad que sentimos que adquirimos con la compra de un producto. Nada. O poco. No pasa mucho entre que estrenamos algo y que eso pierde su valor de novedad. Que ese período dure cada vez menos, es lo que nos hace sentir que el deseo se consume casi al instante de haber sido concedido.

Es imposible no consumir. Esa idea vuelve a mi mente desde hace algunos días. Puede que no compremos nada. Y que en nuestras casas haya suficiente stock para vivir sin productos nuevos por un año. Sin embargo, seguimos consumiendo cosas que compramos hace tiempo. Café, cremas, perfume, maquillajes. Ropa, que no es nueva pero igual se consume.

Si somos más agudos, si hilamos más fino, nos damos cuenta que antes que cualquier otra cosa somos consumidores. Amanecemos y más allá de respirar y ponernos en pie, casi todo lo que hacemos implica un intercambio económico. Prender la tele para ver si hace frío. Mirar el celular. Lavarse los dientes. Desayunar. Tomar el colectivo para ir al trabajo… No llevamos ni una hora despiertos y ya fuimos parte de unas 35 o 40 operaciones comerciales. Esto no es bueno ni malo. Es.

Significa que antes que ciudadanos somos consumidores. O dicho mejor de otra manera, consumir es una manera de ejercer ciudadania.

Podemos elegir pasar todo un año sin comprar, aunque eso no significa que podamos pasar todo un año sin consumir.

Quizás la diferencia en esta aventura que ya lleva cuatro meses, es haber hecho visibles todos esos procesos invisibles del consumo que marcan nuestra vida. Y el impacto que nuestras decisiones, nuestros consumos, tienen en la sociedad.

Los resultados son más que interesantes. Nos ponen en el centro de la escena. Elegimos cada día el modelo que queremos.

Consumir de forma inteligente puede ser hasta más productivo que votar cada cuatro años.

4 comentarios

  1. Te felicito!!!! Desde que comenzaron la propuesta las estoy siguiendo. Creo que es una actitud valiente e inspiradora ponerse en el centro de la ecena como seres libres y no como consumidores . Desde que lei que si quisieramos democratizar el bienestar y llevar el estilo de vida del primer mundo a toda la humanidad harian faltas tres planetas para sostener ese nuvel de consumo
    entendi que algo estaba mal y que con nuestros exesos agotabamos los recursos de todos. no se como se resuelve este grave problem. Pero entiendo que cuanto mas capacidad de consumo tenemos mayor es nuestra responsabilida. Exelente este sepacio que nos pone a pensar sobre queines somos y cual es la forma mas justa de vivir respetando nuestra hermana tierra y a cada persona humana igual que a mi misma.

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  2. Hola Karina, gracias por escribir. Fue exactamente así como decís. No se reemplazó por uno nuevo. Un alma caritativa prestó un viejo celular en desuso y ese es ahora el que reemplaza al que se rompió. No es el último modelo, pero funciona muy bien. El anterior, fue usado por varios meses con la pantalla estallada hasta casi que cortaba el dedo. Pero finalmente murió. Así que Deseo Consumido, (y no consumado), sigue vigente.

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