La experiencia Lo compro o no lo compro

Cómo ser un comprador ¿inteligente?

comprador ciber
Ph. Soledad Aznarez

Por Soledad Vallejos

Se puede desear algo nuevo y tener las ganas y la determinación de ir a comprarlo. Pero muchas veces para recorrer vidrieras y deslizar los dedos entre una percha y la otra -además de dinero, claro- también hace falta tiempo… ¿O faltaba? En épocas de avalancha digital, las cosas han cambiado. En la Argentina, 8 de cada 10 personas están conectadas a Internet, y ese es para muchos sectores sociales el lugar en el que se decide una compra.

Hace unos días me llegó un mail que nada tenía que ver con mi decisión de pasar todo un año sin comprar nada. Me llegó como una promo más. Yo era solo una potencial clienta y me desafiaban a no tirarme a menos en esto del consumo, a causa de los aumentos y la inflación. El titulo del mensaje redoblaba la apuesta. Me invitaban a ser una consumidora inteligente. Intrigada acerca de si ese era un mensaje a tono con nuestra decisión de alejarnos del consumismo, comencé a leerlo. Pero no. Claramente era otra cosa.

Me contaban que la semana próxima llega una nueva edición de una de las promos cibernéticas más importantes del año.

Contaban que en 2015, para tener una idea de la magnitud del evento, se concretaron 900 mil órdenes de compra por 1250 millones de pesos en los dos días que duró la oferta, con indumentaria y calzado a la cabeza. Ahora, la promo cibernética -según se entusiasman sus organizadores- llega recargada. Y para “hacer rendir la plata”, los dueños de algunas de las marcas que participan en la campaña hacían llegar vía mail todos los datos para ser “un comprador inteligente”.

“Además de aprovechar las oportunidades de invierno es conveniente no dejar pasar aquellas ofertas de productos que sabemos que vamos a usar dentro de los próximos meses”

Algunas marcas sugieren, por ejemplo, adelantar las compras de temporada, porque “además de aprovechar las oportunidades de invierno es conveniente no dejar pasar aquellas ofertas de productos que sabemos que vamos a usar dentro de los próximos meses”.

Pienso: no sólo estaría comprando algo que, claramente, no necesito, sino que tampoco tengo la certeza de qué puede suceder en mi vida, y aún menos con mi cuerpo…¡de acá a un año!

Antes podría haberme dejado endulzar, y no sólo por la rebaja específica y concreta, como aconseja la experta en cuestión, sino también por “las facilidades de financiación y envío sin cargo”. Pero la miel de los descuentos, como dice mi coequiper, Evangelina Himitian, ya no tiene el poder para seducirnos.

Pero hay nuevas recomendaciones, y quizá mucho más agresivas. Los creadores de esta campaña de marketing no sólo pretenden que yo compre, en un acto libre y voluntario de decidir sobre mis gustos, y mi plata. La ocurrente idea es la siguiente: “Asociarse a un pariente o amigo y compartir las ofertas 2×1”. Situación hipotética: Si a mi hermana, por ejemplo, no le gusta lo que compré, no es su estilo o le queda horrible, siempre habrá detrás una buena excusa: “Pensá en lo barato que lo conseguiste. Y sino te lo querés quedar ya tenés un regalo para alguien”. Ponele, porqué no.

Según otra de las especialistas, primero conviene navegar por los sitios e indagar más sobre las marcas. “Es conveniente, durante los días previos, armar las famosas wishlist”. Claro, no sea cosa que olvide agregar algo que no necesito o me pierda de una rebaja increíble de una prenda que no usaré hasta el año próximo”.

 

2 comentarios

  1. Una buena idea es pedirle a la gente que no le regale tantos juguetes a los niños. Los niños acumulan juguetes desde antes de nacer y somos cómplices en eso. Es algo que realmente no necesitan y si encima nos damos cuenta que hay tantos chicos que valorarían y disfrutarían con mucha felicidad uno de los tantos juguetes que nuestros hijos reciben y acumulan…
    Debemos enseñarles desde chicos el uso racional de las cosas, el no acumular, el desprenderse para que otro que no tiene pueda usarlo.
    Cada Navidad, cumpleaños, reyes, etc sólo reciben cientos de juguetes, algunos de los cuales jamás llegan a usar. Cada evento que viene, le pido a mi familia y amigos que no le regalen juguetes a montones a mis hijos, sino cosas útiles que necesiten realmente, como ropa o plata que puedan ahorrar para invertir en cosas que verdaderamente sean imprescindibles o sirvan para su crecimiento intelectual.
    Cuando a mis hijos se les presenta una real necesidad, algo de ropa por ejemplo, pienso si hay algún “día del niño” o “Navidad”, etc, donde pueda responder a consiciencia la típica pregunta que algún familiar o amigo siempre desliza con total sabiduría: “que le puedo regalar?, que necesita?”…. Y ahí me emociono y le digo que le compre una cosa puntual que mi hijo está necesitando y no lo dejo librado al azar y que reciba algo innecesario…de esa forma también generó conciencia en los otros y les enseño a mis hijos el valor de las cosas.

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