Inspiración La experiencia Sin categoría

Dos días y una hora extra para mí

cambio
Ph. Soledad Aznarez

Por Evangelina Himitian

Este año no me voy a comprar ninguna de las tres carteras que en promedio compra una mujer argentina. Tampoco las dos cremas faciales que me tocarían según la media de las estadísticas del sector. No voy a adquirir ni un gramo de esos siete kilos de ropa nueva que llega a los placares de los argentinos cada año, equivalente a unas 14 prendas. Tampoco destinaré el 5,5% de mi presupuesto de compras personales para zapatos. Y haré lo posible para que mis hijas no acumulen los 100 regalos que en promedio recibe un niño a lo largo de un año.

No soy una compradora compulsiva en recuperación. No hice un voto de pobreza. Y tampoco milito el ajuste. Sólo me cansé de acumular. Soy una argentina de clase media y como les pasa a muchos otros, mi capacidad de comprar cosas se ve reducida día a día como consecuencia de la inflación y de los aumentos. Pero además, desde hace un tiempo que empezó a hacerme ruido este ritmo de comprar-usar-acumular-descartar de la sociedad del hiperconsumo. ¿Es realmente esto lo que quiero para mí este año?¿Tres carteras, dos cremas, 14 prendas y 100 juguetes por año? No son números inventados. Ese es el promedio de artículos por ítem que consumimos los argentinos según cifras oficiales y de las cámaras que agrupan a cada sector. Al tratarse de un promedio, habrá quienes consuman más y quienes menos o -desigualdad social mediante- directamente ninguno.

Por eso, desde el 1 de abril, con Soledad Vallejos estamos enroladas en una experiencia que algunos juzgan de extrema. Vamos a pasar todo un año sin comprar nada más que lo necesario y lo contamos a diario en este blog ilustrado por las geniales imágenes de Instagram de la fotógrafa Soledad Aznarez. A partir de esta semana, también tendremos una columna semanal en el canal de Vida y Ocio de La Nacion.

Llevamos poco más de un mes. Nuestra nueva vida despierta muchos interrogantes. Casi nadie resulta indiferente al tema. Muchos se enfocan en cómo vamos a hacer, o en todo lo que nos vamos a perder.

Ya habrá quien se encargue de comprar esas carteras y esas cremas que nosotras no consumiremos, para mantener alto el promedio. Yo estoy segura de que la economía no se va a enfriar a causa de nuestra decisión. De hecho, en el primer cuatrimestre del año, el consumo ya había caído un 2,3%. No nos culpen a nosotras.

Prefiero enfocarme en todas esas experiencias que vamos a vivir en este año como consecuencia de nuestra decisión.

Más de dos años. Ese es el tiempo que dedica una mujer en su vida a hacer todo tipo de compras, según un estudio de la consultora británica OnePoll, especializada en consumo. Y hay más datos reveladores: en un año, una mujer destina unas 400 horas, que equivalen a unos 17 días, a ocuparse de comprar lo necesario para mantener llena la heladera y funcionando la casa, además de objetos, ropa y regalos para los suyos y para ella misma.

Pero no todo es comprar. Mirar vidrieras es una actividad que insume más de dos días al año. Según ese estudio, hasta 51 veces al año las mujeres nos paramos, vidrio de por medio, delante de ese objeto de deseo, actividad en total insume unas 49 horas al año.

Desde hace un mes, ando mucho más suelta por Buenos Aires. Ya no me paro delante de ninguna vidriera. Yo ya no lo necesito, no lo quiero. En cambio, camino por ahí, enfocada. Voy pensando en qué voy a invertir esos dos días y una hora extra que este año tendré para mí.

10 comentarios

  1. que bueno chicas! yo en el verano leí el libro “la magia del orden” y desde ahí no compré mas nada, ademas de donar gran parte de mi ropa y zapatos que no estaba usando, libro que ya había leído… y demás cosas que no necesitaba. Y me propuse que solo entre a mi casa lo necesario como comida y artículos de limpieza e higiene. Nada más.

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    1. HOLA SOY ALICIA. YO NO SOY COMPRADORA IMPULCIVA. ME DOY MIS GUSTOS PERO CON MODERACIÓN. Y MI COMPRA DE CARTERAS ES DE VES EN CUANDO Y NO ME MORI POR ESO. PREFIRRO INVERTIR EN MI NIETITO SIRO.LE COMPRÓ LO Q PUEDO. Y NO SON TANTOS LOS JUGUETES. TIENE VARIADOS POR Q LE COMPRAMOS ENTRE TODA MI FAMILIA Q ES MUY CHICA. SOY DE CLASE MEDIA Y NO E MUERTO. VIVO LO Q SE PUEDE VIVIR Y LO DEMAS Q NO PUEDO COMPRAR ME DA IGUAL. PASO POR LAS VIDRIERAS Y MIRÓ MUCHO. DISFRUTO; EN UNA PALABRA.

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  2. Hola!! Yo empecé en lo mismo el 25/3, día que cobre mi sueldo. Guardé plata y todo. Además de sentir que invierto tiempo, estoy pensando en que voy a invertir mis ahorros de acá a 12/18 meses. Me di cuenta de todas esas cosas inútiles que compraba y además la incomodidad de acumularlas en una casa cada vez más llena de banalidades. Desconsumir es liberase

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  3. Yo practicamente deje de ir al supermercado (cultivo una gran huerta y compro de mayoristas via email lo que no, mas una feria organica de vez en cuando) y el otro dia cuando tuve que entrar al super me senti tipo “Tania la campesina sovietica”. Shock cultural. Tanto embalaje de plastico brilloso! Tantas gondolas de basura denominada comida!
    Igual mi consumismo no abate tan facil. Pero me desquito con acumular semillas organicas, libros, herramientas, plantas y arboles, que al menos yo considero mas virtuoso que la cartera de moda, el viaje de compras o la peluqueria semanal. Lo que entra en volumen de ropa o calzado, tiene que compensarse con una salida de igual volumen. Compro ropa solo dos veces al año, evito la moda, y entremedio no piso una tienda. Asi es menos un habito y el exceso es puntual. La carne es debil, hay que tener estrategias para re-condicionarnos 🙂

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  4. Hola! Yo puse en practica lo mismo que ustedes se proponen en febrero 2016. No me compro nada para mi. Solo lo basico para mantener la casa y comida lo basico. Con la plata q ahorré me voy de viaje en julio.. me encanta viajar. No son las unicas chicas… besos!! Mucha suerte.

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  5. Hola chicas ! Este año me propuse algo similar” 365 días sin adquisiciones materiales para mi persona” puedo comprar libros, música, una entrada a un espectáculo, etc que me enriquezcan el alma y no el cuerpo! Llevo 4 meses y me siento muy bien ! Es más, siento que me “sobran cosas” porq por una vez veo todo lo q he acumulado a lo largo de los años y no sigo mirando más y más artículos que comprar. Es una experiencia enriquecedora metafórica y literalmente. Voy a seguir su blog a ver cómo les va!
    Saludos desde Uruguay
    Karina

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  6. Hola chicas: hace unos años hice un experimento. Llevé una libretita con una lapicera y me fui a caminar por la avenida Santa Fe (soy de la ciudad de Buenos Aires), entre Callao y Scalabrini Ortiz, de una vereda y de la de enfrente. Me paraba ante cada vidriera con el fin de anotar en la libreta qué deseaba y qué necesitaba verdaderamente. Destiné una hoja para cada tema: deseos / necesidades.
    Les cuento que la hoja de las necesidades quedó vacía mientras que en la otra no me alcanzó para anotar. Así aprendí a diferenciar deseos de necesidades.
    Cuando compro ropa, por cada prenda que ingresa a mi placard, debe salir una que termina siendo donada. Me deshice de una infinidad de libros, objetos y cosas que acumulaba. Todo esto en los últimos tres años. La energía cambia totalmente! Y se siente una liviandad que ayuda a fluir con facilidad. Besos y las seguiré en este blog.
    Ana

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  7. Hola, chicas. Hoy vi la nota en La Nación y enseguida me uní al blog porque me siento identificada. En noviembre del año pasado dejé la relación de dependencia para dedicarme a trabajar de lo que me gusta por mi cuenta y en ese momento tomé la decisión de no comprar nada que no sea necesario. Desde entonces, no compré prendas ni zapatos. La idea es comprar solo cuando sea absolutamente necesario. Por ejemplo, entreno y corro, entonces compraré zapatillas cuando se me rompan las que tengo. Pensé que iba a ser un desafío demasiado difícil, pero no es así. Sin llegar a ser compradora compulsiva ni amante de mirar vidrieras, acostumbraba a hacer compras considerables de ropa, carteras, accesorios, calzado. Mantenía cierto control, pero lo cierto es que compraba demasiado y a veces fuera de mis posibilidades, gracias a la tarjeta. Fui volviéndome más eficiente con el tiempo, pero admito que en algunas épocas compré cosas que no estrené hasta mucho tiempo después. Al mismo tiempo de tomar la decisión de no comprar, también me propuse deshacerme de cosas innecesarias, a desprenderme de todo lo que no necesito o que ya no voy a usar y ocupa espacio, algo que no puede ocurrir viviendo en un monoambiente. Si bien ya acostumbraba regalar ropa usada, esta vez lo hice con mayor determinación. Regalé y hasta vendí ropa, e incluso vendí muebles y objetos en lugar de acumularlos. Este finde pasado doné un TV viejo al Ejército de Salvación. Cada espacio liberado se siente como un triunfo. Quiero una existencia más limpia y práctica, y menos consumista. Prefiero ahorrar para viajar. Me siento mucho mejor, más liviana, y cuando paso junto a las vidrieras, experimento una sensación de apacible libertad y hasta pienso, ¿cómo es posible que antes tenía esas ansias de comprar? Ahora tengo la tarjeta prácticamente en cero. Solo figura el donativo a una ONG y los cargos de música y películas por Internet, y me produce mucha felicidad, porque hubo momentos en que el resumen de la tarjeta era motivo de preocupación, una sombra que se extendía mes a mes. Me parece muy interesante la idea detrás de este blog. Las aplaudo 🙂

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