La experiencia Regalos

Sin ticket de cambio

dos
Ph. Soledad Aznarez

Por Evangelina Himitian

¿Cuánto se de vos? ¿Cuánto sabés de mí? ¿Tenés idea de cuál es mi color favorito? ¿O si tengo algo igual?  ¿O si me lo pondría? ¿O si no tengo lugar en el placard donde colgarlo?

Y yo me pregunto. ¿Me voy a acordar de vos cuando tenga en mis manos este regalo que me hiciste? O tal vez solo voy a recordar que alguien me lo dio. Y tendré que seguir la ruta del dinero, mirar la etiqueta, recordar cuándo fui a ese local, hacer un esfuerzo sobrehumano para traer a la memoria cuál era la prenda que habías elegido para mí. Tal vez gastaste, no sé, una hora recorriendo el local, evaluando opciones, buscando algo lindo para mí. O algo que saliera un monto equis que pensabas gastar. El día de mi cumpleaños me lo diste y con una sonrisa me dijiste “podés cambiarlo si querés”, ese latiguillo que en el último tiempo se adosó irrevocablemente al saludo de cumpleaños. La tiranía del ticket de cambio.

¿Soy yo la única que piensa que los regalos se están volviendo cada vez más impersonales?

Las gift cards acortaron incluso más el camino. Estamos muy cerca de terminar por decirnos unos a otros: “Mirá, para tu regalo pensaba gastar unos $700 pesos. Si querés te doy la plata, o sino, directamente descontalo del regalo que me vas a hacer para mi cumple y quedamos a mano”.

Que feo.¿Soy yo la única que piensa que los regalos se están volviendo cada vez más impersonales?

Un regalo es, o debería ser, una relación. Debería hablar de cuánto nos conocemos, o de cuándo nos conocimos y por su puesto, de cuánto nos queremos. De cómo nos queremos. No es igual.

Un regalo no es un monto, ni un objeto. Tal vez lo más lindo de recibir un regalo es ese camino que hizo la persona que nos lo dio. Ese tiempo que se tomó para elegirlo, las razones que tuvo, el amor que le puso, y cuánto en ese acto de elegir un regalo pensó en mí.

Un regalo es la oportunidad de demostrarle al otro que tenemos en nuestro poder una de las llaves que abren una de las puertas de su vida.

Deberíamos ir al local donde lo compró, no para seguir la ruta del dinero y del ticket de cambio, sino para preguntarle al vendedor si recuerda a la persona que nos lo compró. Y qué buscaba, ¿precio? ¿calidad? ¿una promo? o un objeto que materializara ese afecto que nos tenemos.

Un regalo es una llave. Es la oportunidad –calendaria o no– de demostrarle al otro que tenemos uno de los códigos de acceso que abren una de las puertas de su vida.

Por eso, como dijimos en el contrato, con Sole Vallejos, para nosotras se acabaron los regalos impersonales. A partir de este año, sólo vamos a regalarte cosas que hablen de vos. Y de cuánto, cómo y por qué te queremos.

Feliz cumpleaños.

 

9 comentarios

  1. Me siento tan identificada con la nota, de algún modo expresaron lo que siento. Para mí un regalo es algo especial que le brindas a una persona y por tanto esperas que te recuerde y que le guste. Y cuando digo especial no pienso en lo económico, simplemente en transmitir cariño e interes, que se note que la conoces y que pensaste en esa persona.
    Creo que una gif card es útil cuando se trata de un regalo a un compañero de trabajo que no conoces tanto, se hace una vaquita y sinceramente es una gran solución, tampoco vamos a tirar abajo la innovación.
    Por todo lo dicho, me encantaría que vuelvan los regalos personalizados.
    Saludos.
    MM

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  2. Buenas tardes: Leí sobre ustedes hace un par de días y me dio ganas de conocer un poco más acerca de la locura, ( desafió) que se proponen hacer. Muy interesantes todas las notas, creo que el consumismo nos esta consumiendo a todos, y si bien soy de las que disfrutan comprándose esa remerita innecesaria que justifican horas de trabajo, cuentas a pagar y demás. Las aliento en el desafió, mientras pienso en lo que consumo si es realmente necesario. Las sigo leyendo!

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  3. Hola! me gusto este post, saber que no estamos solos en ese pensamiento jaja. Odio los regalos por compromiso, los “es tu cumpleaños, algo te tengo que regalar”. Soy fan de los regalos por que si… por que iba caminando y vi esto y era perfecto para vos. Así que sí, me gusta mucho hacer regalos, pero no respeto ni un poco las fechas, no me vuelvo loca en navidad, ni en los cumpleaños, esos días estoy atenta, si no hay nada que me den ganas de regalar, pues.. será en otra ocasión.

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  4. En los tiempos que corren donde las personas son cada vez más solo individuos, donde lo material ha ganado espacios sobre lo emocional, donde en lo social es mejor quien tiene mas seguidores o fans y no quien te aprecia, ama y respeta, me parece importante el desafío que han encarado, no sólo porque lograran al final tener menos objetos acumulados y basura sino porque tendrán el conocimiento profundo del valor real de las cosas, las emociones, los sentimientos y las personas. Y la frutilla del postre es compartirlo con todas aquellas que caminan por el mundo dejándose arrastrar por el consumismo, la insensibilidad, el egoísmo… escribiendo esto recuerdo las bellas palabras de Steve Jobs “…si una mañana al levantarme y mirarme al espejo siento que algo está mal o estoy no estoy conforme, es que HA LLEGADO EL MOMENTO DE HACER ALGO PARA CAMBIARLO”… Eso siento, que Uds. son el espejo en el que muchos se mirarán para comenzar a cambiar.

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  5. Acuerdo mucho con las notas del blog, en especial la de los regalos. Creo que un regalo amerita el tiempo y dedicación especial del que regala pensando en el que recibirá el regalo porque lo aprecia y lo conoce. Hace un tiempo hice un seminario interesante llamado “El arte de regalar” en http://www.ciecc.com.ar/. Mucha gente me decía “qué ridícula, un curso para regalar”. Me encantó la recomendación que nos dieron en ese curso del CIECC sobre también contemplar el envoltorio y los colores de éste, el cambio de bolsa que uno puede hacer para darle un toque más personal o los detalles a agregar, etc. En fin, ponerle más amor y dedicación a los regalos que uno hace.
    Genial la iniciativa de no comprar nada. Voy a proponerme lo mismo para este año, ya que concuerdo con que sólo debemos consumir lo necesario. Me hace hecho mal al alma muchas veces comprar cosas que no necesitaba.

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  6. Es genial encontrar a gente que piensa como yo!

    Cuando compro regalos suelo pensar muchísimo en la personas a las que van destinados. Horas de buscar en internet y caminar buscando el regalo perfecto. Horas que se premian cuando la otra persona abre el regalo y se le ilumina la mirada (el 99% de las veces) 🙂
    Por eso cuando te invitan a un cumpleaños y “acumulan” todos los regalos en un lugar para abrirlos después, me siento “robada” de ese instante de satisfacción personal, de conocer mi efectividad en la elección del regalo.

    Otra cosa que estaría bueno revivir, es el hecho de envolver los regalos. Hoy en día, en cualquier negocio, se entrega una bolsa, y el preguntar “es para regalo?” sólo significa agregarle un moño a la bolsa y eso es todo. Estoy a favor de no talar árboles y minimizar el uso de papel, pero qué lindas esas épocas cuando te decían: “rompé, rompé el papel que da suerte!” al abrir un regalo.

    Me parece muy interesante el desafío, las voy a seguir leyendo!
    Saludoss

    Pau

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    1. Muy bueno. Es cierto. Ese es el momento en el que sabés si le pegaste con el regalo o si no se lo va a poner nunca. No es lo mismo dejar una tarjetita con tu nombre. “Cualquier cosa te llamamos”, como cuando dejás un CV. Demasiado impersonal. Demasiado frío. Buena observación.

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