En mi placard La experiencia

La utopía del placard vacío

maniquí
Ph. Soledad Aznarez

 

Por Evangelina Himitian

Ya van dos fines de semana que me lo pongo como objetivo y fracaso. Tengo una negación absoluta: Quiero ordenar mi placard pero, a pesar del mal tiempo, no logro reunir las ganas con la decisión de hacerlo.

Si voy a estar todo un año sin ingresar ni una prenda nueva a ese armario, debo al menos saber con qué cosas cuento. Tengo que hacer un inventario. ¿Cuántos abrigos tengo? ¿Pantalones? ¿Remeras? La verdad es que no tengo idea.

Soy compulsiva. No (tanto) para comprar como para regalar cosas de mi placard. Tengo la secreta ilusión de que si un día regalo casi todo y sólo conservo lo básico, entonces sí podré desvestirme frente al espejo, encontrar una percha vacía donde colgar lo que me saco y hasta hallar un lugar vacío en el estante para guardar los zapatos. Todo en cinco minutos.

El sistema genera sobrestock y hay que pagar para eliminar el exceso de ropa.

Pero es una utopía. Cada tanto recorro mi placard y descuelgo ropa que ya no uso y la regalo. Hace unos meses saqué cinco bolsas enteras. Pero el espacio vacío no dura. No sé por qué. Ni siquiera ahora que no compro nada.

Es como en las ferias de ropa usada, esos galpones cool, donde una puede llevar las prendas que no usa. Por una valija llena de ropa de marca o de diseño, que en algunos casos nunca se usó, te pagan unos 2000 pesos. Dinero que te alcanzará para comprar…, no sé, digamos una o dos prendas nuevas.

No es por el dinero. “¿Y entonces, para qué se venden? ¿Para qué se compran?” se podría preguntar.

No lo sé.

Tengo apenas una teoría: el sistema –por no decir una misma– genera sobrestock y hay que pagar “un impuesto” para eliminar el exceso. Eso es. Pagamos para liberarnos del sobrestock de ropa que producimos. Hacemos lugar en el armario para sentir menos culpa por acumular pertenencias. Y así, terminamos haciendo lugar para seguir acopiando.

Por eso el espacio vacío es una utopía.

 

 

 

 

 

 

 

10 comentarios

  1. Muy inteligente lo de Uds. Hace tiempo que mi vida está organizada con este criterio. Sin llegar a ningún extremo. Sigo un principio que leí alguna vez: “Que es más importante, el agua o la canilla?”. Y ahí te das cuenta la cantidad de pavadas que uno consume sin sentido. Con el tiempo uno se siente millonario: tenés todo lo que necesitas. Y lo disfutas. Saludos

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    1. Me gusto lo de no llegar al extremo. Lo que somos muy consumistas (como yo) con que al menos nos propongamos bajar en un 50 por ciento el nivel de consumo ya es un monton! No es que yo me haya puesto un porcentaje fijo pero la verdad es que se positivamente que para mi lograr el consumo cero seria imposible.

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  2. Chicas, las leo… es increíble sentirme tan identificada con todo lo que escriben, ni hablar de la parte de los REGALOS, soy de las que se toma días pensando que el regalo se útil y de agrado del agasajado… Voy a sumarme a su proyecto… desde hoy mi consumo será solo lo estrictamente necesario.. Gracias!
    éxitos!!!

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  3. Este año ya había decidido que no me compraría ni ropa ni zapatos! Tengo todo lo que necesito y voy a regalar cosas que ya no uso. Hay temporadas en las que me propongo NO comprar nada. De lo único que no puedo precindir es de mis cremas. Disfruto esta propuesta.

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  4. Muy buena iniciativa! Desde hace un tiempo, además de haber reducido al mínimo el consumo el ropa y entrado en el (antiguo) sistema de compra y venta de cosas usadas, me hago mis propias cremas y productos de tocador (desodorante, etc.) con productos orgánicos como manteca de karité y aceite de coco, para no consumir tantos envases plásticos. Las felicito por visibilizar este problema mundial.

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  5. Que bueno que hayan puesto en palabras y en accion algo que hace mucho que pienso y llevo a cabo. Mas alla de lo realmente necessrio, como alimentos y articulos de limpieza, restringi mi consumo a lo indispensable. Y cada vez que estoy por comprar algo, lo que sea, lo pienso dos veces. Claro que es facil hacerse el asceta cuando se tiene de todo. Millonaria en cosas, soy, como dijeron otros aqui mismo. Y ademas de “el ultimo cajon de la cocina, siempre tuve un desvan o baulera con “de todo”, desde una herramienta util a cualquier cosa inutil pero que a la larga !sirvio!

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  6. Acabo de llegar a este blog, me encanta su iniciativa chicas!
    Me dieron ganas de sumarme… tenes datos de ferias a las cuales vender ropa?
    Gracias y felicitaciones!!

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