La experiencia Liviano de equipaje

Decálogo del descarte (parte I)

entrada sole
Ph. Soledad Aznarez

 

Por Soledad Vallejos

La cláusula no figura en el contrato firmado. En el texto inicial que redactamos junto con Evangelina Himitian todo gira en torno del consumo. Nada dice acerca del descarte, del desafío que supone deshacerse de todo aquello que está de más, que no se usa, que no se necesita. El único inventario hecho hasta el momento fue el de los zapatos, cuando la semana pasada me despedí de un total de doce pares. Pero hasta ahí llegó la “limpieza”. Y cada mañana pienso que debo seguir, que hay sobrestock, que debo deshacerme de -por lo menos- la mitad de los objetos guardados. 

¿Cuántos son? No tengo idea. Pero son más de los que necesito, más de los que uso y más de los que me gustaría tener. Entonces, pienso, urge la redacción de un decálogo que me instruya en el proceso de descarte. ¿Cuáles son esos diez mandamientos?

1-Volver al futuro: guardo prendas que ya no me quedan igual que antes. Los años pasaron y el cuerpo, hay que aceptarlo, cambia. Ni hablar de las que no me entran y aún siguen ahí, a la espera de que un milagro o algún el experimento de algún científico loco, como en la tercera película de la famosa trilogía [en la que los protagonistas viajan al pasado] se haga realidad. Directo al grano:guardar un jean que ya no me pasa de las rodillas no tiene sentido. Sin utopías. Si no sube,adiós.

2-365 días: ni uno más, ni uno menos. Si una “remerita” descansó los doce meses del año en el mismo estante ya no tiene razón de estar ahí. Vive en el olvido. Es objeto de descarte. Toda prenda condenada -cualquiera sea el motivo- al destierro permanente deberá descartarse. Adiós.

3-Que sí, que no: Siempre que me decido a darle una oportunidad “a esa prenda” en el outfit del día, me arrepiento. La saco de su percha, la miro y pienso que “porqué no la uso si está re buena”. Entonces le doy una chance, me la pongo, me miro al espejo y… mejor no. Me la saco y la vuelvo a guardar. Si eso sucede, hay que decirle adiós.

4-Pero es un regalo… Llegó de manos de una pareja, madre, hermana o amiga. Un regalo de cumpleaños que fue elegido especialmente para mí. Que le costó “una fortuna” a Pirulito, y entonces (pienso) cómo la voy a regalar. Bueno, sí, la regalo porque no la uso, o porque no me gusta y está ahí al divino botón, por decirlo de alguna manera. Adiós.

 

3 comentarios

  1. el exceso de todo llenando espacios físicos, psíquicos y emocionales,
    la falta de espacio para lo nuevo,
    y la necesidad de vacío para crear lo que necesito
    requiere de un replanteo profundo de lo que necesito y lo que no
    de lo que quiero y lo que no
    empezando por los objetos, luego las acciones , las relaciones , mi modo de andar por el mundo.
    el exceso de todo requiere un trabajo forzado para parar de consumir,
    revisar lo que ya hay , vaciar , limpiar las malezas ….
    y dejar espacio para lo nuevo.

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  2. exceso de todo. falta de espacio físico , psíquico y emocional
    necesidad de vacío para encontrar otros sentidos que ser parte de la manada de consumidores seriales y compulsivos .
    ganas de hacer lugar a lo nuevo . inspiración que abre el lugar abierto.

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