La experiencia Lo compro o no lo compro

La vida en 12 cuotas

doce cuotas
Ph. Soledad Aznarez

 

Por Evangelina Himitian

Compré en doce cuotas un plan de vida alejada del consumismo. Pago un mes por cada cuota. Ya tengo ocho días en mi haber. Y un par de reflexiones sobre mi relación con el consumo que, de a poco, voy pasando en limpio.

Es curioso cómo cambió para nuestra generación el concepto de ahorro. Comprar cosas que no necesitamos pero “enganchando un gran descuento”, es ahorrar. Pagar todo en doce cuotas y hacerle el amor a la inflación, es ahorrar. Acumular descuentos y pagar en cuotas… es ser un experto en ahorro.

Yo soy (o supe ser, hasta hace poco) una experta en ahorro. Atrás de cada producto nuevo que llega a mi casa hay una gran historia de “no sabés qué barato que lo conseguí”. Obvio, me compré dos. Y no siempre es “tan” así. (Listo, lo confesé…)

Si me preguntan: ¿Te comprás un electrodoméstico por mes? La respuesta es “NO”. Pero debo reconocer que con el plan de doce cuotas del gobierno, coseché un acumulado de deuda que es equivalente a que cada mes me comprara un electrodoméstico.

La cuenta es fácil, si compraste doce cosas en doce cuotas, pagas una completa cada mes. Si comprás los regalos de Navidad en doce cuotas, cuando pagás la última ya tenés que empezar a pagar la primera del regalo del año siguiente. Deberían darme el Nobel de Economía por esa reflexión, ¿no? Mejor no.Yo todavía estoy pagando zapatos que ya pasaron a boxes.

 

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